Archivo de Autores para mgajardo

01
Dic
07

Continuidad de los parques

Continuidad de los parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.


Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

 

de “Final de juego”, Julio Cortázar 1956.

 

 

01
Dic
07

Fotografia.doc

Fotografia

Juanes

G Am7 Bm7

Cada vez q yo me voy

C9 G

llevo a un lado de mi piel

D/F# Em D/F# G

tus fotografías para verlas cada vez

G Am7 Bm7 C9

Que tu ausencia me devora entero el corazón

G D/F# Em D/F#

Y yo no tengo remedio más

G

que amarte

G D/F#

Y en la distancia

Em D/F#

te puedo ver

G D/F#

cuando tus fotos

Em D/F#

me siento a ver

G D/F#

Y en las estrellas

Em D/F#

tus ojos ver

G D/F#

cuando tus fotos

Em D/F#

me siento a ver

G-Am7-Bm7-C9 (2 veces)

G Am7

Cada vez que te busco te vas

G Am7

y cada vez que te llamo no estas

G Am7

es por eso que debo decir

G Am7

que tu solo en mis fotos estas

Cuando hay

un abismo desnudo

que se opone entre los dos

yo me valgo del recuerdo

taciturno de tu voz

y de nuevo siento enfermo este corazón

que no le queda remedio más

que amarte

y en la distancia

te puedo ver

cuando tus fotos

me siento a ver

y en las estrellas

tus ojos ver

cuando tus fotos

me siento a ver

Cada vez que te busco te vas

Cada vez que te llamo no estas

es por eso que debo decir

que tu solo en mis fotos estas

01
Dic
07

La lección de Radiohead

La lección de Radiohead

http://www.libertaddigital.com/opiniones/opinion_40041.html Estudie un poco de economía, señor ministro, y déjese de estúpidos cánones, de intermediarios llorones y de que la música está en peligro. Radiohead y muchos otros han demostrado que eso no es verdad.

Enrique Dans

El pasado día 1 de octubre, un popular grupo de rock inglés, Radiohead, publicó su último disco, In Rainbows. Ni el hecho ni el disco en sí tendrían nada de particular de no ser porque la banda, que esperó a haber finalizado su contrato con su casa discográfica, EMI, para sacarlo, decidió ponerlo para su descarga en Internet en su página, libre de toda restricción, y simplemente pedir a los fans que lo cogieran que pagasen lo que estimasen oportuno.

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01
Dic
07

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